Quítate la espinita...

Bienvenido a este espacio que, espero, te permitirá desaparecer por unos instantes de la realidad.

miércoles, 2 de mayo de 2012

LA GOTA


Como una gota de agua
aferrada al barandal en otoño,
así estoy yo, así eres tú.

Tiemblan como haciendo música,
ahí, colgadas, agarradas como
aprendiendo a volar.

Sirven de espejo y de lupa, también
veo a través de ellas, el verde de la vida
y los cafés de la tierra y piedras desérticas.

A veces se quedan así, congeladas, en invierno
Temblando de frío
Alborotadas por saber quién se caerá primero.

¿Se caerán? 
Si somos como gotas de agua, 
tu peso, entonces, también es el mío.

domingo, 25 de marzo de 2012

. . .

Describir este sentimiento que ocasionas, es casi tan difícil como describir lo que provoca una deliciosa frambuesa dentro de la boca.

Dentro de la mía su sabor es fuerte y dulce, blanda al morderla, es casi como los besos que no nos hemos dado. Morderla es regresar a su bosque, a tus calles, a mi desierto.

Su sabor es dulce y ácido y neutro. Y le va bien el tinto, el queso, el chocolate de tus besos, de tu aroma, de tu sabor.

Más definiciones . . .

Accurrucamiento: refugio consolador. Puedes estar ahí todo el tiempo, no es recomendable. Efecto secundario: llanto, suspiros, pensamientos.

martes, 3 de enero de 2012

Prófuga del amor

Desde hace mucho que dejé de suspirar.

Y cambio la línea del compositor por: ya no cierro los ojos cuando me besas.

Ya el calor y la magia desaparecieron,
se han de haber ido contigo.

Hasta eso te llevaste.

Ladrón.

Y yo,
yo sigo prófuga del amor.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Felíz Inicio de Año 2012

Definiciones.

Apachurramiento: dícese del estado de ánimo resultado de la chirisquez del corazón. Curable.

Chirisquez: acción y efecto de pellizcar al corazón,no importa qué o quién lo cause. Requiere tratamiento. Efecto secundario: Apachurramiento.

Pellizcar al corazón: movimiento incontrolable que surge como efecto inmediato a algo doloroso y doloso. Efecto secundario: suspiros. Curable.

Suspiros: alivios temporales. Son el final de pensar, de sentir y de acabar con un alma contracturada. No es recomendable suspirar sin recuerdos.

Recuerdos: tesoros acumulables, bueno y malos, unos llenos de emociones, otros preferiblemente muertos. Pueden provocar lágrimas, risas, nada.

Lágrimas: limpieza, lubricación; conectadas al corazón. A veces salen por puro gusto y placer, por emociones, por alegría excesiva, por penas y de tristezas, las más de las veces por amor y desamor. Limpiables. Se pueden evitar.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Dos . . . es igual a uno.



¿Has estado enamorad@?

Te sonará conocido, pues lo que escribo aquí:

Sentir la respiración en tu oreja, y los labios rozar y probar el lóbulo.

La lengua pasear por su cuello y morder despacito su barbilla.

Humedecer con la lengua sus pestañas y besar tiernamente sus ojos cerrados.

Mientras que con las manos acaricias su cabello y cualquier otra deliciosa parte de su cuerpo.

Tu boca va bajando hasta enjugarse en su pecho del que bebes todo.

Tu mano izquierda permanece en el pecho, mientras que tu lengua y tus labios van saboreando cada centímetro de su cuerpo, a veces, incluso, dando pequeñas mordidas, que provocan movimientos involuntarios.

Regresas a su boca, hurgando con tu lengua y degustando sus labios. Tus manos vuelan, leves roces, apretones y caricias, en diferentes lugares de su cuerpo, acompañan tu boca en un acorde musical.

Sentir los movimientos y sonidos provocados y evocados es la mejor estructura armónica.

Cuando tus dedos rozan su sexo y sus movimientos conjugan con los tuyos, realmente es el paraíso. Cuando tu boca, apacible, se queda quieta, ahí.

Beberle sorbo a sorbo, comerle como si fuera un delicioso caramelo y no querértelo acabar nunca.

Trazar líneas con tus dedos en sus piernas, apretar sus muslos, besar cada recoveco y probar cada uno de sus dedos, de los pies, de las manos.

Esas manos, suaves, que responden a cada movimiento, esa piel de sus brazos y de sus hombros que solo espera a ser besada.

Sus labios dulces reconociendo cada parte de tu cuerpo.

Y su espalda, tersa, donde te puedes perder horas, abrazándola, besándola, acariciándola, a m á n d o l a; reconociendo cada cuadrante de ella hasta perderte en el sur. Así desde su cabeza hasta la punta de sus pies. Así, desde sus pies hasta volver a su cabeza, a su boca, tocar nuevamente sus labios con tus dedos, primero; después con tus labios: y tus manos perdidas, nuevamente por ahí. Y lo repites una y otra vez, permaneces diferentes lapsos de tiempo en cada lugar, hasta que vencidos duermen plácidamente, abrazados.

¿Te estás reconociendo?

¿De qué lado estás ahora? ¿En él o en ella? No importa, lo mejor es disfrutar el tiempo juntos, así, c e r q u i t a. Abrazados, dormidos, despiertos. Juntos.

Enamoramiento o no. Placer o no.

Al final, lo que más extrañas de esa persona, es (precisamente) a ella misma, siempre.

Que cuando le veas sientes como electricidad atravezando tu cuerpo. Que cuando le escuches las mariposas anden en friega en tu estómago. Que cuando le lees, sientas que solo están él y tú, nada más . . .